Una vida ordinaria de modo extraordinario

 Luis y María Beltrame-Quattrocchini se conocieron en Roma cuando eran adolecentes. Y se casaron siendo el primer matrimonio beatificado.

Luis se mostró muy atento y sensible a los más necesitados, no se dejó atemorizar por los poderosos ni corromper por los ricos. Siempre fue estimado y respetado por los compañeros que sin importar cual fueran sus morales políticas o fe. 

Su vida estivo completamente centrada en Dios en profunda comunión con su esposa, la fe era el centro de su vida personal conyugal, familiar y profesional. Viendo la vida como vocación, la familia como una iglesia doméstica, la profesión como una misión evangélica y el diálogo con Dios como una experiencia cotidiana de su espíritu.

Sus compromisos espirituales más importantes eran la misa diaria en la basilica, la comunión eucarística, la confesión semanal y el rezo del rosario en familia. 


                                                          

De su profundo amor, abierto a la vida, nacieron cuatro hijos: Felipe, Estefanía, César. El último embarazo fue especialmente problemático debido a una placenta previa que puso en riesgo a al vida del feto y de la madre. A lo cual la pareja se negó a abortar y nació Enriqueta.

Y podemos reafirmar que el camino a la santidad recorrido como matrimonio es posible, bonito y fecundo. Y es fundamental para el bienestar de la familia.

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